Al referirnos a los Apus nos estamos refiriendo a los líderes de las naciones originarias que siguen las tradiciones ancestrales de todas nuestras naciones, las cuales tienen muchas características que lo desligan de la descripción que pueda hacerse en sus similares en el mundo occidental. En la tradición Amazónica se sigue identificando también a los más aptos en el interior del núcleo de la nación originaria, sus cualidades le deben hacer responsable de la conducción política, económica y administrativa de ella misma, cargo al que tampoco existe legación hereditaria. Debe estar presto a estar siempre al frente de las necesidades de su nación y nunca abandonarla así esté en peligro su misma integridad, que por cierto esta resguardada por los mejores hombres de su nación que darían su vida por la de su Apu, pues el representa el resumen de las cualidades de su pueblo.
Esto mismo sucedió con un hermano Awajun que enfrentó las balas de los sirvientes de los criollos, que mal los llamamos Policía Nacional, solo la casualidad hizo que no muriera en el acto por los innumerables orificios de las balas asesinas que recibió, pero también cayeron con el otros hermanos por tratar de protegerlo con su cuerpo, ya que no tenían mas armas que sus manos. Esto hasta que pudieron arrancar las armas asesinas de los mercenarios del estado criollo, para darles de su misma medicina; sabernos que son hermanos que han perdido su orientación y alienados como están, que no saben cuál es su verdadera nación, pues tienen la misma piel y el misma alma que todos nosotros.

En la tradición andina es muy distinto ya que los Sapa Apus son designados de los Capac Kuna existente en una tradición milenaria desde hace más de cinco siglos, costumbre que ha pervivido a pesar de la existencia de la extirpación de idolatrías y la persecución contra las tradiciones de nuestros pueblos. Precisamente ha permanecido incólume por su anonimato en que se han seguido desarrollando. Pero la otra parte es la designación de los sinchis que son los líderes de los hatun runa y que después de ser designados dependen del Sapa Apu, se sigue también la tradición de designar al más apto en el interior de toda la comunidad, muy distinto del Sapa Apu que tiene que tener linaje de los Capac Kuna.
La peculiaridad en los Sapa Apu, que a pesar de pertenecer a una familia de linaje Inka, y ser el más apto dentro de todos, tiene que ser el elegido por las visiones que tengan los Yatiris y los amautas y recaer en él los augurios de las leyendas que están resguardados por las tradiciones orales de los pueblos Quechuas y Aimaras y que se trasmiten de generación en generación. Pero de ninguna manera eso es indicador de que pueda dejar de dirigir a su nación y su liberación. En la tradición de Inkarri que muchos comentan los historiadores occidentales hace referencia de la unión de las partes en que fue seccionado el último Sapa Apu Inka por las hordas hispanas que asolaron y siguen asolando con sus descendientes los occidentales, que ésta volvería a unirse. Sentimiento que siguen guardando las naciones y los pueblos que no han perdido su identidad. Los que la han perdido, se guían por su memoria histórica, tal es el caso de los pueblos que están ubicados en la región central de lo que fue el Chinchaysuyu, muy distinto a los pueblos del norte que son los mas bravos guerreros, ya lo han comprobado los gobernantes criollos de lo que es la nación criolla del Ecuador.
En el sur, lo que es la actual Bolivia se han cuidado en nombrar a un gobernante como Apu Sapa, pues ello hubiera sido un sacrilegio a la memoria de nuestros ancestros, por eso sólo se le impuso como bendición el Tocapu, que fue confeccionado a imagen de los originales que se tiene en ese lugar. Pero no se le impuso la mascaipacha, sólo se le impuso la vincha que llevan todos los sinchis como representación de su autoridad venida del Sapa Apu.
Por ello mi respuesta a los hermanos que desesperados buscan una tabla de salvación dentro del marco occidental. Nosotros sabemos que será imposible obtenerlos pues todo no es más que un engaña muchachos y los hermanos que parece que nos están traicionando, son nada más que el mascarón de proa para que la traición a nuestros pueblos se consolide.
Nuestra Esperanza no puede morir, para ello hay que recurrir a nuestras tradiciones, a los consejos de nuestros Yatiris, Amautas y Ancianos de nuestras comunidades. Éste es mi consejo, como lo que soy.
Túpac Isaac II
Juan Esteban Yupanqui Villalobos.
http://juanestebanyupanqui.blogspot.com
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