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Un árbol bueno no puede dar frutos malos, como tampoco un árbol malo puede producir frutos buenos.
Por lo tanto, ustedes los reconocerán por sus obras.
1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

jueves, junio 05, 2014

LA NUEVA ESCLAVITUD

LA NUEVA ESCLAVITUD

En la sociedad moderna, que así lo denominan a esta etapa de la historia en que se ha enseñoreado el capitalismo en su etapa imperialista, tal cual como lo ha designado e interpretado Carlos Marx. A pesar que desde los primeros años del nuevo milenio se vocifera el fin de la llamada Hegemonía Neoliberal, idea reforzada más recientemente con ocasión de la Crisis global por la que atraviesa el capitalismo hoy y que las posturas neoliberales convencionales reinantes durante las últimas décadas del siglo pasado ciertamente han sido desacreditadas - afortunadamente no desde la teoría abstracta sino desde las realidades concretas -, el neoliberalismo continúa su curso buscando consolidar “nuevos” referentes, sin extralimitar en ningún momento su identidad ideológica fundamental. El actual trance crítico ha propiciado no sólo la reemergencia de discursividades (algunas de ellas) novedosas y alternativas sino también una reconfiguración al interior del neoliberalismo - en general inadvertida - pero que viene gestándose a través de la recomposición de la hegemonía del proyecto neoliberal (su ideología y prácticas) con el relevo de las posiciones ortodoxas, en su gran mayoría de inspiración leséferista (laissez-faire, laissez-passer, “dejar hacer, dejar pasar”) activándose la renovación del ideario neoliberal a partir otras perspectivas igualmente neoliberales pero heterodoxas. Este sendero permitiría la reconstrucción del capitalismo neoliberal con el fin de enfrentar las vicisitudes que le plantean los nuevos tiempos y ante los cuales el extremismo ortodoxo no parece ofrecer ya respuestas viables, sobre todo, desde el punto de vista político-económico. 

Por una parte y desde un abordaje de memoria larga, el neoliberalismo no sólo es la última etapa del capitalismo histórico hoy conocido, cronológicamente hablando. La expansión de los mercados, conocida como “globalización”, ilustraría la dimensión espacial-temporal de este punto y se ajusta muy bien a lo que Harvey actualiza, desde la “vieja” pero aún vigente proposición de Lenin, como nuevo imperialismo. Igualmente resulta ser la fase superior del sistema en sentido cualitativo. El neoliberalismo es la etapa donde se verifica la más pronunciada exacerbación de las lógicas y contradicciones inherentes a la reproducción y acumulación incesante del capital. La explotación económica, la dominación política, la opresión social y la alienación ideológica, en todos los niveles y dimensiones que caracterizan - al decir de Wallerstein - la economía-mundo capitalista, encuentran al día de hoy y al mismo tiempo, su cenit y su ocaso. La denominación coloquial que se le ha venido otorgado al neoliberalismo como “capitalismo salvaje” es tan consistente como descriptiva respecto de la progresiva mercantilización de la vida humana pero sustancialmente de la deshumanización del hombre (en sentido genérico) dentro del capitalismo. El salvajismo se propone como la impronta más distintiva de la actual fase neoliberal.

Las implicaciones que se desprenden de la actual crisis del Capitalismo son radicalmente expresivas de la época de crisis civilizatoria que encarna el neoliberalismo. No hay que olvidar tampoco que la manera como se pretendieron sortear las crecientes contradicciones y la sobrevenida crisis del capitalismo de postguerra, especialmente, el agotamiento del Estado de Bienestar y el modelo de acumulación fordista a nivel planetario (principalmente en los países centrales pero siempre en correlación a las periferias capitalistas) fue articulada bajo la contrarevolución neoliberal.
Desde hace algún tiempo, es un error demasiado común asociar unívocamente al neoliberalismo con las políticas descritas por el Consenso, como si el neoliberalismo se limitara a un mero acontecimiento tecnocrático de orden exclusivamente “económico” (o mejor: economicista). Esta idea bastante difundida entre defensores y supuestos detractores del neoliberalismo si bien no es completamente errada - en tanto el Consenso es una de las traducciones históricas posibles del proyecto neoliberal - sí resulta altamente suspicaz ya que se plantea como uno de los argumentos por excelencia y usado - con ligereza - en las discusiones emergentes para insinuar una inexistente y actual época “post-neoliberal”. Igualar el neoliberalismo a un programa de políticas, oculta o, en el mejor de los casos minimiza, su significado sociopolítico. Al neoliberalismo hay que analizarlo desde un punto de vista estratégico y, por supuesto, también táctico.

El neoliberalismo implica, ante todo, un Proyecto económico-político de clase (capitalista) el cual se ha venido expresando a través de una estrategia de acumulación (llamada común y colonialmente de “Desarrollo”). Sólo posteriormente el neoliberalismo se materializa en programas de políticas, tal y como lo evidencia el Consenso de Washington y sus variantes, los cuales representan, precisamente, su dimensión táctica. La estrategia neoliberal, a diferencia del modelo anterior, se basa en específicamente en la sujeción y subordinación absoluta al Mercado (iniciativa privada que, en el mundo real, siempre es asimétrica) como el dispositivo de producción y reproducción social en sentido amplio. Bajo esta impronta se derivan la amplia gama de políticas públicas (económicas, sociales, etc.).

Bajo esa aureola el neoliberalismo etapa superior del capitalismo, ha tenido como principal tarea la de ir conculcando sucesivamente los derechos de los trabajadores y sometiéndolos a un nuevo status que se iguala con las del estadio del esclavismo. Esto en razón de que la acumulación infinita trae como consecuencia las crisis cíclicas del capitalismo, por lo que único que hace el sistema capitalismo es hacer que caiga todo el peso de la crisis bajo las espaldas de los trabajadores, el otro aspecto es la creciente mecanización de los servicios y grandes áreas de la producción, lo que hace es precarizar el empleo, con el único mito de aumentar la rentabilidad de las grandes empresas, tal como podemos ver en el siguiente cuadro el empleo en la libertad ha decrecido enormemente en una década:

indicador
2010
2011
2012
2013
variación
Empleo formal
12,7%
2,9%
2,5,%
1,2%
10%
Recaudación tributaria
20,9%
16,6%
16,7
1,3
5%
Fuente: colegio de economistas de la Libertad.

Según la mentalidad fordistas de nuestra clase burguesa financiera, es la de buscar utilizar menos mano de obra, si es más calificada mucho menor en ese orden asimismo la de evitar el pago de la tributación. Ahora con el eufemismo de obras por inversión. Tal como lo está haciendo la minería. Con lo cual se está evitando de pagar lo poco lo que hacía, Pues su contribución al presupuesto general de la república es mínimo, lo mismo que en generar puestos de trabajo en nuestra nación. Por ello de el mítico impuesto del boom minero no es más que una falacia sostenida para enmascarar la depredación, saqueo de nuestros recursos mineros con la consabida traición a la patria por los sucesivos gobiernos de las últimas décadas
que les ha tocado gobernar y más aún sostenidas jurídicamente por una constitución espuria al ser promulgada por quién no es ciudadano peruano de nacimiento y súbdito de una nación extranjera. Esto es lo que contribuye la minería al presupuesto a través de la renta minera:

años
Tributación minera
presupuesto
Participación en el presupuesto nacional
2001
155.400
38.678.570
0,40 %
2002
288.240
38.429.571
0,75 %
2003
394.560
48.855.902
0,81 %
2004
703.560
49.798.355
1,41 %
2005
1.545.840
51.883.011
2,98 %
2006
5.201.640
60.799.706
8,56 %
2007
7.726.680
67.305.978
11,47 %
2008
7.266.720
72.287.993
10,05 %
2009
3.131.400
96.312.283
3,25 %
2010
5.797.560
116.047.235
4,99 %
Promedio de la década


4,47
Fuente: investigación Doctorado econ, José Sosa 2014.

Minera en Tres Rios, Norte Andino, Peru, 2008



 

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1. Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible. 2. Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo de Dios, el único engendrado, nacido del Padre antes de los siglos, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, nacido, no creado, consustancial con el Padre, por quien fueron hechas todas las cosas. 3. Señor Jesucristo quien por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y fue encarnado por el Espíritu Santo y la Virgen María, y se hizo hombre. 4. Señor Jesucristo quien fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilato, y padeció y fue sepultado. 5. Señor Jesucristo quien resucitó al tercer día 6. Y subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre. 7. Y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. 8. Creo y en el Espíritu Santo, el Señor de la Vida, quien es el Creador de la Vida y procede del Padre, a quien estamos adorando y glorificando con el Padre y el Hijo, y quien habló a las naciones mediante los profetas. 9. Y en la Iglesia, quien es el cuerpo y la novia de Jesucristo. 10. Reconozco un solo bautismo para el perdón de los pecados a través del agua y del Espíritu. 11. Estoy en espera de la resurrección de los muertos. 12. Y en la espera de la vida eterna del siglo que viene! Amén