Yo tengo razones para vivir !!

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Un árbol bueno no puede dar frutos malos, como tampoco un árbol malo puede producir frutos buenos.
Por lo tanto, ustedes los reconocerán por sus obras.
1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

viernes, agosto 15, 2014

EL QUE CREO TERROR EN ANCASH - III

EL QUE CREO TERROR EN ANCASH - III

La economía se tambaleaba en el Perú, la hiperinflación se desbocaba tremendamente. Muchos despertaban cada día con nuevos precios de los productos de la canasta familiar. Las colas en los centros de comercialización del azúcar, la leche y el arroz. La guerra interna seguía su curso en toda la república. La capital de la república era el centro de lucha entre la facción de Guzmán y las fuerzas del gobierno. Lo mismo sucedía en la ciudad de Chimbote, donde imperaba también el terror, pero de una distinta manera a la de otras ciudades; allí las huestes apristas les habían quitado el dominio a los comunistas moscovitas la dirección de los sindicatos de construcción civil y pesqueros. Allí estaba la bestia, presto cuando le llamaba su amigo chito. Le llamo: Tenían que ir a asesinar a unos tucos en la sierra de La libertad. Tucos le decían a los levantados en armas del partido comunista del Perú por el luminosos sendero de Mariátegui. Eso era la tarea que realizaban; no les importaba nada, pues se sentían seguros, ya varias veces la comisaria de Chimbote los había detenido la policía por portar armas, inclusive su amigo que dirigía el gremio de construcción civil, que solo era una fachada, para guardar armas y tener hombres en el momento que se necesitaba, ya sea para el partido o para algún empresario lo necesitaba.

Llegaron a Huamachuco en las camionetas del ministerio del interior, se hicieron presente en la comisaria, como para que no les interrumpieran en sus tareas de asesinato de dirigentes comunales, lo que en realidad tenían que hacer. El asunto era quitar de en medio a un dirigente de una comunidad que se preparaba a denunciar a un alcalde provincial, por haber hecho aparecer como dinamitado un gran tractor, lo que había hecho éste alcalde es vender el bien y apropiado el dinero, la única manera de justificar su latrocinio, era supuestamente hacer teatro con algunas piezas del tractor, aparecerlo como dinamitado y endilgarlo a los tucos, como lo hizo, solo le quedaba ese escollo, que era el dirigente comunal. Los hijos del alcalde le indicaron y les alojaron en su casa, en la mañana siguiente les guiaron hacia la casa del dirigente comunal. Subieron toda una cuesta, se unía el frío de esa mañana que les hacía rechinar los dientes a pesar de estar muy abrigados, la fatiga se estaba haciendo presente, las armas que cargaban, cada paso que daban se les hacía más pesadas. Por fin, llegaron a avistar la comunidad, en el trayecto ya habían acordado en hacer que el hijo del alcalde asesinara al dirigente comunal, le insistían que tenían que hacerse hombre, era su oportunidad pues de cometer tal fechoría, ellos le apoyarían. La bestia le indicaba como manipular las armas, y así mismo al avistar la comunidad, le dijo que señalara la casa del dirigente. Él les señaló donde era la vivienda, ellos se apresuraron a ponerse en disposición, tal como los militares lo hacen para acometer una operación militar. El chito llevaba de la mano al hijo del alcalde e indicó al más robusto de su cuadrilla de asesinos a que rompiera la puerta de esa humilde casa, que estaba compuesta por una simple hilera de palos anudados con soga, toda endeble que cualquiera pudiera derrumbar. El más gordo la enfilo contra la puerta, con tal fuerza, que al derrumbar la débil puerta, él rodo por la estancia y llegó junto al fogón donde humeando estaba una olla, en ella estaba un niño de unos ocho años, acompañaba a su padre, que era el objetivo de los asesinos. Ellos se sorprendieron al ver tal comitiva y como ingresaron a su humilde vivienda. El adulto plantó su mirada donde el hijo del alcalde que instruido por el Chito y a su lado la bestia le conminaban a disparar contra el dirigente. El dirigente intuyo porque estaban allí. Y lo pronuncio: ustedes vienen a matarme porque voy a denunciar al alcalde los robos que estoy haciendo a la municipalidad, haciendo creer que los que hacen sus fechorías, son los de sendero luminoso, no siéndolo. Ustedes creen que porque es compañero del partido aprista, debo solaparlo todo, no es asi, ya veo que es por eso, entonces mátenme, yo creo en el pensamiento de Haya De la Torre y por lo tanto no permitiré que mancillen el honor del partido, si otros lo hacen, yo no. Nuestro partido no puede ser cueva de ladrones.-Ellos molestos por tamaño discurso con un vocabulario procaz le trataron de intimidar a que callara, mientras el chito le insistía al hijo del alcalde a que disparara de una vez; ante la insistencia del grupo, el joven disparo varias veces sobre el cuerpo del dirigente comunal; éste cayo de bruces al suelo, un sorprendido espectador era su pequeño hijo, que miraba asombrado, como otro casi de su misma edad le quitaba la vida a su padre.

No comprendía porque, pero si su padre de ese joven asesino, le decía a su padre compañero para aquí, compañero para allá. No entendía él porque; miró a su padre y se arrojó donde él, para darle vida, sus ojos nublados por el llanto no le hicieron que se percatara que los asesinos ya hacían su huida hacia la ciudad, su padre expiro pronunciando el nombre de sus asesinos, a todos los conocía, en eventos partidarios los había conocido; pero moría satisfecho que no se amedrentado ante la corrupción, si lo hacía no hubiese tenido la frente en alto, ni el en su tumba próxima, ni sus hijos. Y expiro pensando en que el alma de Haya de la torre le acompañaría para enrostrar a esos malos compañeros que habían tomado por asalto el partido, para hacerse millonarios de la noche a la mañana, no tenían mística ni ética, solo eran unos delincuentes.

Al escuchar los disparos, todos los vecinos, acudieron a la casa, encontrándose con tamaño espectáculo, un niño abrazado a su padre muerto, primero creyeron que el niño también había sido asesinado. Vieron en lo alto de la casa una bandera roja con la hoz y el martillo, pero algunos vieron al hijo del alcalde en el grupo que asesinó a su dirigente comunal, no comprendían lo que sucedía. ¿Estaría el hijo del alcalde en contra de su padre? Pues lo que sabían es que el alcalde, odiaba a muerte a los tucos, como el solía decirlo.

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Ruta de la Sabiduria... Ruta de la Salvación

1. Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible. 2. Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo de Dios, el único engendrado, nacido del Padre antes de los siglos, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, nacido, no creado, consustancial con el Padre, por quien fueron hechas todas las cosas. 3. Señor Jesucristo quien por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y fue encarnado por el Espíritu Santo y la Virgen María, y se hizo hombre. 4. Señor Jesucristo quien fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilato, y padeció y fue sepultado. 5. Señor Jesucristo quien resucitó al tercer día 6. Y subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre. 7. Y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. 8. Creo y en el Espíritu Santo, el Señor de la Vida, quien es el Creador de la Vida y procede del Padre, a quien estamos adorando y glorificando con el Padre y el Hijo, y quien habló a las naciones mediante los profetas. 9. Y en la Iglesia, quien es el cuerpo y la novia de Jesucristo. 10. Reconozco un solo bautismo para el perdón de los pecados a través del agua y del Espíritu. 11. Estoy en espera de la resurrección de los muertos. 12. Y en la espera de la vida eterna del siglo que viene! Amén